14/5/11

U2: PARAFERNALIA Y FALACIA NECESARIAS




Por Patricia Peñaloza


Vimos a Calderón entrevistarse con Bono, ¿tienen alguna pregunta para él? pregunta Bono, líder de la histórica banda irlandesa U2, a sus fans mexicanos, en un texto signado el miércoles 11 en su página oficial u2.com (http://bit.ly/lxK1g6). Obviamente, las preguntas son muchas, y hubiera sido ideal que le transmitiera a FeCal no más domingos sangrientos (ni lunes, ni martes…). Pero mientras el encuentro ocurrió, el texto fue la charla en torno a la reunión G-20, a efectuarse el año entrante en México: “se reunirán los líderes más poderosos… quisiéramos se acuerden decisiones específicas, las cuales podrían transformar las zonas más pobres del mundo… para ello viene conmigo ONE” (organización por él creada, que promueve la lucha contra la pobreza extrema: www.one.org), misma que en pantallas destacó en medio del deslumbrante concierto (al menos en tecnología) que el cuarteto de Dublín ofreció hace dos noches en el estadio Azteca, con un lleno de 93 mil personas, primero de tres a ofrecer en esta capital (sábado 14 y domingo 15, los próximos), como parte de la gira 360º, en que romperán récord de audiencia.

Bono, dos veces postulado a Nobel de la Paz, alcanzó un emotivo momento cuando antier, con voz sincera y conmovida, dedicó el concierto a los que han perdido algún familiar a causa de la violencia: No están solos; ustedes están hechos de luz y generosidad; nada podrá quebrar su espíritu. Por primera vez en concierto sajón alguno, las pantallas desplegaron subtítulos que traducían los mensajes del cantante activista. En su desfile de causas, de igual forma figuraron Amnistía Internacional, el Nobel de la Paz Desmond Tutu y la luchadora birmana Aung San Suu Kyi, recién liberada tras 20 años de prisión, también titular del Nobel pacífico.
Sin embargo, algo pasa que todo ese ramillete de causas nobles pareciera perderse en un mar de detonaciones luminosas y desembolsos millonarios, de la misma forma en que la energía del buen Paul David Hewson (Bono) y de todo U2 pareciera diluirse desde hace al menos una década, en cuanto a riesgo, creatividad y buen gusto musical. Pues aunque No line in the horizon (2009) tiene buenos momentos, no llega a desgarrar almas como antes hicieran.

“Me sentí como un burócrata de Kafka, abrumado por la maquinaria… Cuando logramos sobreponernos al impacto de las luces y la pantalla, el resultado es extraordinario; les prometo que mañana será distinto”, dijo Bono al titular de la emisora Radioactivo, José Álvarez, en 1997, al término del primer concierto que U2 dio en México ese año, en la gira Pop Mart, al tener la impresión de no haberlo dado todo, según indica en brillante crónica Juan Villoro en Safari Accidental (2005). Desgraciadamente, tras 14 años y dos giras monstruo (Vertigo, 2006, y 360º, de 2009 a la fecha), la maquinaria pareciera haber engullido a la banda del todo. Y es que a pesar de su mega parafernalia, las giras Achtung baby!, ZooTV y Pop Mart poseían un concepto temático cada una, en las que la ironía como discurso era clara. En cambio, en 360º el único discurso es la tecnología, sus integrantes asumidos con solemnidad como ídolos, apelando a un público no tan fan mediante un repertorio lleno de temas quemados. La contradicción sazona personalidades y en Bono no es nueva, pero aquí el extremo llega a desdibujarlo. Lejos están sus días de banderas en alto, de entrega poética, donde bastaban el poder de la música y la palabra.

Al final de cuentas U2 hoy en día es más una marca que una idea musical; han sido devorados por sus propias garras.

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