22/10/14

¡VIVA LA INDIFERENCIA! (ADMINISTRANDO LA BARBARIE)





Juventud que muere,
es la muerte misma de nuestro corazón.
Mi sangre está de luto hoy,
porque mi país dejó de sentir el latido de su voz. (Julieta Venegas)

"Un país que no garantiza la vida de sus muchachos está en grave peligro" (E. Poniatowska)




Por Eduardo Nava Hernández
Cambio de Michoacán

A poco de llegar a ocupar la presidencia en un proceso no exento de sospechas de derroche de recursos provenientes de quién sabe dónde y compra de sufragios, Enrique Peña Nieto pidió a una sociedad mexicana harta de la violencia y la inseguridad desatadas en el gobierno de Felipe Calderón un plazo de un año para presentar resultados en materia de seguridad y abatimiento de la delincuencia. Casi han pasado dos años de este gobierno y el país parece estar más lejos que nunca de los objetivos planteados en el discurso. La impunidad de un incalculable número de delitos del pasado reciente y los que aún se siguen cometiendo cotidianamente contra la seguridad, la propiedad y la vida de las personas se ha visto agravada con la nueva y descarnada modalidad de violencia que se traduce en una virtual guerra desde el poder mismo y los grupos delincuenciales contra los jóvenes y la protesta social.


Tlatlaya e Iguala, como hace pocos años San Fernando, han quedado ya inscritos en la historia de la infamia junto a Tlatelolco, el Corpus de 1971, la guerra sucia, Aguas Blancas, Acteal y otros ignominiosos episodios de muerte y dolor sin medida para colectividades enteras. ¿Qué hace particulares a estos recientes episodios con respecto de la multitud de hechos sangrientos que han enlutado a decenas de miles de hogares y sembrado el terror en regiones enteras en los últimos años? No sólo el escandaloso número de bajas sino sobre todo el papel de las fuerzas del orden en una política criminal. Cada vez queda más claro el involucramiento directo de sectores del Ejército y de las policías federales, estatales y municipales con diversos grupos de la delincuencia organizada. Cada vez más evidencias de la corrupta tolerancia de autoridades de diversos niveles a la presencia y acciones de las bandas criminales. Algo que en cada región es conocido pero que no siempre trasciende a la opinión pública nacional ni a las instancias de procuración y administración de justicia.



En Tlatlaya e Iguala, como los casos más resonantes de violaciones graves a los derechos humanos, el gobierno de Enrique Peña Nieto enfrenta su primera gran crisis política, justo cuando levantaba triunfante el trofeo de las reformas estructurales, aprobadas por los partidos de colaboración (PAN y PRD) y el suyo propio, con una muy débil resistencia social, y cuando se dispone a entregar los principales recursos energéticos del país al capital transnacional. Las masacres irrumpen en medio del alborozo gubernamental —como la masiva resistencia de la comunidad politécnica a la reforma autoritaria de su reglamentación y sus planes de estudio— cuestionando la solidez de un régimen político cohesionado en sus cúpulas pero que pierde rápidamente legitimidad en el conjunto de la sociedad.

Ante la violencia brutal y descarnada que los más recientes episodios de asesinatos y de colusión entre autoridades y criminales, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos ha emplazado al gobierno mexicano a resolver de inmediato el caso de la desaparición forzada de 43 estudiantes normalistas en Iguala y darles garantías de seguridad. El Departamento de Estado estadounidense expresa su preocupación por el caso y demanda una investigación “completa y transparente” que lleve a los responsables del crimen ante la justicia. Y el secretario general de la Organización de Estados Americanos, José Miguel Insulza, expresa también desde Washington su consternación por un acto “que enluta no sólo a los mexicanos sino a todos los países de América”.

Mientras tanto, la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) diagnostica: México, último país en materia de seguridad entre las 34 naciones que la integran —23 homicidios por cada 100 mil habitantes, cinco veces más que el promedio de 4.2 asesinatos por cada 100 mil—y ubicado, en calidad de vida, por debajo del promedio en áreas como salud, ingreso disponible (lugar 33) y acceso a Internet (lugar 34), y denuncia más de 107 mil muertes violentas en el país a partir de 2007. La violencia, en una palabra, coloca a México muy lejos del status de las naciones más industrializadas y lo aproxima más al de los países que viven guerras civiles o delincuencia descontrolada —Estados fallidos— en medio Oriente o África subsahariana.

Ante ello, en una breve aparición el lunes 6 al medio día, el presidente Peña Nieto sólo alcanza a lamentar, en relación con los asesinatos y desapariciones de los normalistas en Iguala, a los que no se atreve a llamar por su nombre, que “sean jóvenes estudiantes los que hayan resultado afectados y violentados en sus derechos”; y anuncia la participación del gabinete de seguridad del gobierno federal en el esclarecimiento de los hechos y castigo a los culpables.
Sin embargo, Iguala, como el caso de Tlatlaya y antes el de San Fernando, Tamaulipas, sólo habla, con distintas voces, de un mismo tema: hasta dónde se ha permitido llegar una sociedad política corrupta y con visos delincuenciales en su proceso irreversible de descomposición. En Iguala los gobiernos municipal y local del PRD son tan responsables como lo fue el gobierno federal panista en la matanza de San Fernando y las administraciones priistas de Peña Nieto y Eruviel Ávila en la masacre de Tlatlaya. De un sistema político totalmente alejado de las demandas de la población (a la que sólo ve como surtidor de sufragios) y profundamente penetrado por intereses particulares y corrompidos, incluidos los de las bandas delincuenciales, es de lo que se habla, y no de eventos circunstanciales o aislados.

Pero la resistencia del IPN y la solidaridad en las calles y plazas de todo el país con los estudiantes masacrados y desaparecidos de Ayotzinapa, que tiene alcances mucho más allá de nuestras fronteras, abren un nuevo ciclo de inconformidad y de movilización en la sociedad para hacer retroceder la perversa espiral de pobreza, degradación y violencia por la que ese sistema político la ha conducido. Mover a México en sentido opuesto al que sus gobernantes le deparan es hoy necesario para poner en pie a la nación, regenerar el tejido social y contener su corrupción.
Discrepando de su maestro Carlos Marx, escribió Walter Benjamin que las revoluciones no son la locomotora de la historia; son el freno de mano que los pasajeros jalan para frenar el tren cuando la locomotora los conduce a toda velocidad al despeñadero. Y una revolución es, ante todo, la opción de las grandes masas para recuperar la conducción de sus propios destinos que las aristocracias y sus representantes políticos les han arrebatado; la tabla de salvación para los oprimidos y condenados de la tierra a los que la esperanza misma se les ha negado. México, nos lo dice Iguala, a ese punto ha llegado. El freno es imperioso.
Eduardo Nava Hernández. Politólogo – UMSNH



5/9/14

¡GRACIAS TOTALES!


El músico argentino Gustavo Cerati, uno de los mayores referentes del rock de América Latina como líder de la mítica banda Soda Stereo y luego como solista, murió este jueves a los 55 años tras cuatro años en coma. El autor de éxitos, como Nada personal y Persiana americana había caído en un coma del que nunca despertó en mayo de 2010, luego de finalizar un concierto en Caracas, y estaba internado en una clínica de rehabilitación en las afueras de Buenos Aires. Comunicamos que hoy (jueves), en horas de la mañana, falleció el paciente Gustavo Cerati como consecuencia de un paro respiratorio, informó un escueto parte firmado por el médico Gustavo Barbalace, director de la clínica privada Alcla. Vuelta por el universo, alto cada vez más alto. Sin palabras, amor eterno para vos. Poder decir adiós es crecer, escribieron en las redes sociales sus hijos, Lisa (18) y Benito (21), que tuvo con su ex esposa Cecilia Amenábar, modelo, actriz y diyéi chilena. Soda Stereo fue la banda argentina de rock que más éxito recogió en América Latina en los años 80 y 90 y llegó a ser emblema –junto a otros pioneros como Charly García y Fito Páez– del entonces nuevo movimiento del rock en español. Revelación para la época Su música era una revelación para la época, dijo al canal C5N Juan Cibeira, director de la revista de música Pelo. Es uno de los dos o tres grupos insignia que abrió el camino del rock en América Latina. 

 Tras la disolución de la banda en 1997, Cerati se dedicó a una carrera de solista, con éxitos como Puente y Crimen, entre muchos otros. Los restos del músico fueron velados en la sede de la Legislatura de Buenos Aires. La prensa y las redes sociales en Argentina se hicieron de inmediato eco de la tristeza por el fallecimiento de Cerati. Con los hashtags #GraciasGustavo y #HastaSiempreCerati se multiplicaron los mensajes en Twitter, aludiendo al Gracias totales con el que el músico cerró el concierto de despedida de Soda Stereo en 1997, cuando la banda se separó por primera vez, antes de su rencuentro y despedida definitiva 10 años después. Lamentablemente, es cierto. El león dejó de luchar. Qué día triste. Gracias por lo que nos diste, genio único. Gracias por estar en mi vida. Hasta siempre, escribió Zeta Bosio, quien integró Soda Stereo, junto a Charly Alberti y Cerati. Hay una estrella más en el cielo. Te recordaremos siempre con intenso amor y gratitud, querido Gustavo, afirmó el prolífico cantautor argentino Andrés Calamaro. Nos queda por hacer la canción más importante: Shakira La colombiana Shakira también se despidió del roquero argentino: Gustavo, aun nos queda por hacer la canción más importante de todas: Me verás volver. La madre de Cerati, Lilian Clark, era su principal sostén, lo venía a ver todos los días y hablaba permanentemente con los seguidores que la esperaban en la puerta de la clínica, dijo el médico Barcalace sobre quien fue su conexión con el mundo en estos cuatro años. El 11 de agosto pasado, cuando cumplió 55 años, su madre había vuelto a expresar su esperanza de que el roquero despertara del coma en que se sumergió tras el derrame cerebral. Son cuatro largos años y yo estoy entera, pero los años han venido acompañándome y eso me debilita un poco. Cumple 55 mi nene y ojalá que sea el definitivo y, a partir de ahora, pueda contestar él las preguntas, dijo entonces a la prensa argentina. La perseverancia en la fe sobre su recuperación mereció incluso un mensaje del papa Francisco que hizo votos por el artista. Por favor, le ruego le diga a Lilian (Clark) que su testimonio me hace bien, su valentía en ese seguir esperando y que estoy junto a ella, le dijo en una carta el año pasado. 

 Su cuerpo dijo que tenía que ir a otro lado, expresó su amigo Charly Alberti, ex baterista de Soda Stereo. El músico recibió la noticia en el exterior y lamentó no poder estar junto a la familia de Cerati. Crecimos juntos los tres, con Zeta, son muchos recuerdos. Con mi corazón estoy ahí, remarcó con la voz temblorosa en diálogo telefónico con el canal TN. Alberti era uno de los músicos y amigos que solía visitar a Cerati en la clínica, donde solían reunirse fanáticos para tararear los temas más conocidos del músico. La organización que entrega los premios Grammy Latino también recordó al artista, ganador de seis gramófonos de oro, al dar sus condolencias en Twitter. Los cantantes mexicanos Julieta Venegas y Alejandro Fernández se sumaron a las expresiones de reconocimiento al músico argentino. Gracias Cerati, por todo lo que nos dejas. Cuántas canciones y cuántos recuerdos, descansa en paz genio, escribió Venegas en su cuenta de Twitter. Fernández dijo que fue un genio, un maestro y deseó fuerza a la familia del ex líder de Soda Stereo. Descanse en paz! Gustavo Cerati!, expresó también en la red social. 

16/7/14

PALESTINA 2014


¿Cómo se puede justificar y defender la acción sionista cuando se ha matado y se sigue matando a niños? El día de hoy mataron a niños que caminaban en una playa de Gaza. "Son sólo niños, son sólo niños" gritaban los corresponsales extranjeros mientras corrían a ayudarlos. ¡Cuánto dolor! !Cuanta impotencia! Y por desgracia los medios convencionales mienten defendiendo la barbarie sionista...


Por Jorge Ramos Tolosa
Palestina en 2014 sigue siendo Gernika en 1937, Treblinka en 1942, Varsovia en 1943, Chuka en 1953, Alabama en 1955, My Lai en 1968, Soweto en 1976, Brixton en 1981, Srebrenica en 1995, Acteal en 1997 o Bagdad en 2003. Es, sin ser ninguna, todas a la vez. Palestina en 2014, en el (supuesto) Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino de la ONU, continúa siendo un símbolo interminable de las consecuencias del colonialismo, del supremacismo étnico y de la liquidación del diferente. Todo con la complicidad cercana de autoridades políticas y militares, de empresas, de figuras del mundo de la cultura o de instituciones como la Unión Europea, la Generalitat de Catalunya o diversas policías del Estado español que se entrenan en Israel [1]. Más de 130 años después de la llegada del movimiento sionista a Palestina y a 66 años de la Nakba (la limpieza étnica anterior y posterior a la creación del Estado de Israel), la tierra sigue estrechándose día a día para las palestinas y los palestinos. Bajo sitio, la vida se torna tiempo. El pueblo palestino hace memoria del principio, y olvida el final. A veces, es una de las pocas cosas que quedan. Por ejemplo, recuerda cómo antes de la aparición de los colonos sionistas no había ningún problema con el “Viejo Yishuv”, la pequeña comunidad judía que habitaba en el territorio. Recuerda cómo desde décadas antes de que estableciese el Estado israelí ya comenzaron en Palestina las prácticas de exclusividad étnica (un apartheid de facto) del Fondo Nacional Judío o del sindicato Histadrut, que impedían a las personas no judías acceder a determinadas tierras o esferas laborales [2]. 

Recuerda cómo inició la resistencia ante el colonialismo sionista y el británico (incluyendo también a mujeres feministas como Salma al-Husayni o Tarab Abdul Hadi [3], a las cuales se ha pretendido desahuciar de la historia) y cómo la resistencia popular sigue siendo un elemento central en la identidad palestina. Recuerda, a pesar del memoricidio israelí, cómo entre 418 y 531 municipios palestinos fueron borrados del mapa durante la Nakba y cómo en torno a 800.000 personas fueron expulsadas de sus casas. Recuerda, recientemente, cómo hace 10 años (en julio de 2004) la Corte Internacional de Justicia de La Haya declaró ilegal el Muro de Apartheid y solicitó su desmantelamiento, reclamación en la que la comunidad internacional tenía y tiene la responsabilidad de actuar para obligar a Israel a cumplir con la sentencia [4]. Hoy, entre los hierros forjados por las bombas, las palestinas y los palestinos intentan calcular con un sexto sentido la distancia entre su cuerpo y la nada. Las últimas masacres sobre Gaza son un episodio terrible más a añadir a lo que ocurre diariamente.

 A pesar de la atención que recibe estos días la otra orilla del Mediterráneo, cabe destacar que la ocupación sionista-israelí de Palestina y la opresión hacia su población no judía no es un hecho coyuntural, sino que se da en múltiples formas todos y cada uno de los días desde hace muchas décadas. Los últimos bombardeos son un capítulo más de una Nakba que nunca acaba y que se (des)vive cotidianamente entre muros (unos físicos y otros no), bantustanes, campos de concentración, bloqueos, prisiones con mayores y menores de edad sin garantías ni juicios previos, excavadoras, carreteras solo para personas judías, checkpoints, matrimonio no mixtos, cinco tipos de carnets de identidad, zanjas, centenares de miles de olivos arrancados o quemados, drones, dos sistemas jurídicos para judíos y no judíos, alambradas o estrechamientos de tierra y mar. Todo esto constituye un sistema de desposesión perfectamente trazado. Todo esto supone un sistema de apartheid, que ya fue reconocido hace más de cuatro décadas por primeros ministros de Sudáfrica y del Estado israelí. En este sentido, por citar solo dos ejemplos, ya en 1961 el primer ministro de la Sudáfrica del apartheid, Hendrik Verwoerd, declaró: “I agree with them. Israel, like South Africa, is an apartheid state” [5]. Después de la Guerra de Junio de 1967, David Ben-Gurion afirmó que a menos que Israel lograse “librarse de los territorios [ocupados] y de su población árabe”, Israel se convertiría en un Estado de apartheid [6]. En Palestina/Israel quizá no sea tan fácil encontrar carteles del estilo de “Whites only”, pero el sistema es incluso más perverso y sofisticado que el del país sudafricano [7]. Una de las diferencias centrales entre Sudáfrica y el Estado sionista es que en el primer país los blancos buscaban desposeer, controlar, discriminar, desplazar y explotar a la población autóctona, pero no expulsarla del país. Mientras tanto, el segundo sí tiene como objetivo último extenderse por el mayor territorio posible con el mínimo de población palestina. En otras palabras, en Sudáfrica los blancos necesitaban la tierra, pero también a sus habitantes. El Estado de Israel, por el contrario, necesita la tierra, pero no a su población autóctona. 

Además, entre otros elementos, a esto cabe sumar las matanzas contra el pueblo palestino como las que estamos viviendo estos días, que en numerosos ámbitos han sido calificadas de “genocidas”. La vinculación entre las autoridades israelíes y el término “genocidio” no es casual; el pasado noviembre el Tribunal de Crímenes de Guerra de Kuala Lumpur (Malasia) declaró al Estado de Israel culpable de genocidio [8]. Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el apartheid es un crimen contra la humanidad. En Sudáfrica, la causa contra el racismo de Estado y la desposesión de la población autóctona se convirtió en una causa de la humanidad. Más allá de la instrumentalización de su figura, Nelson Mandela llegó a ser y es un referente de la humanidad. En las últimas décadas del siglo pasado, personas de todo el mundo se preguntaron cómo actuar desde sus países para acabar con el apartheid. La principal respuesta fue el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) [9], una manera de presión para que se cumpliese con la legalidad internacional y se preservasen los derechos fundamentales de la población sudafricana no blanca. El BDS contribuyó a que el régimen de apartheid cayese. En 2005, más de 170 organizaciones palestinas llamaron a la comunidad internacional para que, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Sudáfrica, se aplicase el BDS a Israel. Desde entonces, se organiza desde numerosos territorios de todo el mundo y se aplica en diversos ámbitos: económico, institucional, sindical, cultural-deportivo y académico. La iniciativa tiene éxitos cada semana (hace varios días el principal sindicato del Reino Unido e Irlanda, Unite, se adhirió al BDS [10]) y crece rápidamente. Estrategias similares ya fueron puestas en práctica por otro referente humano fundamental: Mahatma Gandhi. Igualmente, en los últimos años el BDS a Israel ha sido respaldado por el científico Stephen Hawking, el Premio Nobel Desmond Tutu o el fallecido Stéphane Hessel, que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humano después de haber sobrevivido al campo nazi de Buchenwald [11]. 


En la actualidad, puede considerarse que el BDS es la máxima esperanza internacional para el pueblo palestino, unido a la difusión de todo lo que le concierne y al que no sean silenciadas las voces de quienes se oponen a su desaparición. Por último, conviene recordar las palabras del compañero Iván Prado, director del Festiclown y portavoz de Pallasos en Rebeldia, quien afirmó que “Palestina es hoy, más que nunca, el lugar del mundo donde la humanidad más se juega el poder seguir considerándose eso mismo, humanidad". Estos días, mientras las bombas caen sobre Gaza, podemos demostrar que seguimos siendo seres humanos.


Notas: [1] “Mossos a Israel. Cursos de repressió. #TestedInCombat” (https://www.youtube.com/watch?v=IcmlclCUDiY); http://negocisocults.org/tested-in-combat, consultado el 14/07/2014.
[2] Ferran IZQUIERDO BRICHS: “Sionismo y separación étnica en Palestina durante el Mandato británico: la defensa del trabajo judío”, Scripta Nova: Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 10 (2006), http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-227.htm; e ÍD.: “Las raíces del apartheid en Palestina: La judaización del territorio durante el Mandato británico”, Scripta Nova: Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 11 (2007), http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-246.htm, consultado el 14/07/2014.
[3] Ellen L. FLEISCHMANN: “The Emergence of the Palestinian Women's Movement, 1929-39”, Journal of Palestine Studies, vol. XXIX, 3 (2000), pp. 16-32. 
[4] http://boicotisrael.net/bds/1300-yonocomproapartheid-10-anos-la-haya-muro/, consultado el 14/07/2014.
[5] Citado por Andrew James CLARNO: The empire’s new walls: Sovereignty, neo-liberalism, and the production of space in post-apartheid South Africa and post-Oslo Palestine/Israel, Tesis doctoral, Universidad de Michigan, 2009, p. 66.
[6] Citado por Hirsh GOODMAN: Let me create a paradise, God said to himself: A Journey of Conscience from Johannesburg to Jerusalem, Cambridge (MA), Perseus Book Group, 2005, p. 78.
[7] Ben WHITE: Israeli Apartheid: A Beginner’s Guide, Londres-Nueva York, 2009, pp. 1-93.
[8] “Israel, culpable de genocidio”, Rebelión, 27/11/2013, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177368, consultado el 14/07/2014.
[9] http://www.bdsmovement.net/, consultado el 14/07/2014. [10] http://www.alternativenews.org/english/index.php/features/economy-of-the-occupation/8270-british-trade-union-unite-joins-bds-campaign, consultado el 14/07/2014. [11] Luz GÓMEZ GARCÍA (ed.): BDS por Palestina: el boicot a la ocupación y el apartheid israelíes, Madrid, Editorial Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2014.
 Jorge Ramos Tolosa es investigador del Departamento de Historia Contemporánea de la Universitat de València y especialista en Palestina e Israel. @JorgeRTolosa Pequeña Gran Superpotencia y El Ágora han publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.