16/7/14

PALESTINA 2014


¿Cómo se puede justificar y defender la acción sionista cuando se ha matado y se sigue matando a niños? El día de hoy mataron a niños que caminaban en una playa de Gaza. "Son sólo niños, son sólo niños" gritaban los corresponsales extranjeros mientras corrían a ayudarlos. ¡Cuánto dolor! !Cuanta impotencia! Y por desgracia los medios convencionales mienten defendiendo la barbarie sionista...


Por Jorge Ramos Tolosa
Palestina en 2014 sigue siendo Gernika en 1937, Treblinka en 1942, Varsovia en 1943, Chuka en 1953, Alabama en 1955, My Lai en 1968, Soweto en 1976, Brixton en 1981, Srebrenica en 1995, Acteal en 1997 o Bagdad en 2003. Es, sin ser ninguna, todas a la vez. Palestina en 2014, en el (supuesto) Año Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino de la ONU, continúa siendo un símbolo interminable de las consecuencias del colonialismo, del supremacismo étnico y de la liquidación del diferente. Todo con la complicidad cercana de autoridades políticas y militares, de empresas, de figuras del mundo de la cultura o de instituciones como la Unión Europea, la Generalitat de Catalunya o diversas policías del Estado español que se entrenan en Israel [1]. Más de 130 años después de la llegada del movimiento sionista a Palestina y a 66 años de la Nakba (la limpieza étnica anterior y posterior a la creación del Estado de Israel), la tierra sigue estrechándose día a día para las palestinas y los palestinos. Bajo sitio, la vida se torna tiempo. El pueblo palestino hace memoria del principio, y olvida el final. A veces, es una de las pocas cosas que quedan. Por ejemplo, recuerda cómo antes de la aparición de los colonos sionistas no había ningún problema con el “Viejo Yishuv”, la pequeña comunidad judía que habitaba en el territorio. Recuerda cómo desde décadas antes de que estableciese el Estado israelí ya comenzaron en Palestina las prácticas de exclusividad étnica (un apartheid de facto) del Fondo Nacional Judío o del sindicato Histadrut, que impedían a las personas no judías acceder a determinadas tierras o esferas laborales [2]. 

Recuerda cómo inició la resistencia ante el colonialismo sionista y el británico (incluyendo también a mujeres feministas como Salma al-Husayni o Tarab Abdul Hadi [3], a las cuales se ha pretendido desahuciar de la historia) y cómo la resistencia popular sigue siendo un elemento central en la identidad palestina. Recuerda, a pesar del memoricidio israelí, cómo entre 418 y 531 municipios palestinos fueron borrados del mapa durante la Nakba y cómo en torno a 800.000 personas fueron expulsadas de sus casas. Recuerda, recientemente, cómo hace 10 años (en julio de 2004) la Corte Internacional de Justicia de La Haya declaró ilegal el Muro de Apartheid y solicitó su desmantelamiento, reclamación en la que la comunidad internacional tenía y tiene la responsabilidad de actuar para obligar a Israel a cumplir con la sentencia [4]. Hoy, entre los hierros forjados por las bombas, las palestinas y los palestinos intentan calcular con un sexto sentido la distancia entre su cuerpo y la nada. Las últimas masacres sobre Gaza son un episodio terrible más a añadir a lo que ocurre diariamente.

 A pesar de la atención que recibe estos días la otra orilla del Mediterráneo, cabe destacar que la ocupación sionista-israelí de Palestina y la opresión hacia su población no judía no es un hecho coyuntural, sino que se da en múltiples formas todos y cada uno de los días desde hace muchas décadas. Los últimos bombardeos son un capítulo más de una Nakba que nunca acaba y que se (des)vive cotidianamente entre muros (unos físicos y otros no), bantustanes, campos de concentración, bloqueos, prisiones con mayores y menores de edad sin garantías ni juicios previos, excavadoras, carreteras solo para personas judías, checkpoints, matrimonio no mixtos, cinco tipos de carnets de identidad, zanjas, centenares de miles de olivos arrancados o quemados, drones, dos sistemas jurídicos para judíos y no judíos, alambradas o estrechamientos de tierra y mar. Todo esto constituye un sistema de desposesión perfectamente trazado. Todo esto supone un sistema de apartheid, que ya fue reconocido hace más de cuatro décadas por primeros ministros de Sudáfrica y del Estado israelí. En este sentido, por citar solo dos ejemplos, ya en 1961 el primer ministro de la Sudáfrica del apartheid, Hendrik Verwoerd, declaró: “I agree with them. Israel, like South Africa, is an apartheid state” [5]. Después de la Guerra de Junio de 1967, David Ben-Gurion afirmó que a menos que Israel lograse “librarse de los territorios [ocupados] y de su población árabe”, Israel se convertiría en un Estado de apartheid [6]. En Palestina/Israel quizá no sea tan fácil encontrar carteles del estilo de “Whites only”, pero el sistema es incluso más perverso y sofisticado que el del país sudafricano [7]. Una de las diferencias centrales entre Sudáfrica y el Estado sionista es que en el primer país los blancos buscaban desposeer, controlar, discriminar, desplazar y explotar a la población autóctona, pero no expulsarla del país. Mientras tanto, el segundo sí tiene como objetivo último extenderse por el mayor territorio posible con el mínimo de población palestina. En otras palabras, en Sudáfrica los blancos necesitaban la tierra, pero también a sus habitantes. El Estado de Israel, por el contrario, necesita la tierra, pero no a su población autóctona. 

Además, entre otros elementos, a esto cabe sumar las matanzas contra el pueblo palestino como las que estamos viviendo estos días, que en numerosos ámbitos han sido calificadas de “genocidas”. La vinculación entre las autoridades israelíes y el término “genocidio” no es casual; el pasado noviembre el Tribunal de Crímenes de Guerra de Kuala Lumpur (Malasia) declaró al Estado de Israel culpable de genocidio [8]. Según el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional, el apartheid es un crimen contra la humanidad. En Sudáfrica, la causa contra el racismo de Estado y la desposesión de la población autóctona se convirtió en una causa de la humanidad. Más allá de la instrumentalización de su figura, Nelson Mandela llegó a ser y es un referente de la humanidad. En las últimas décadas del siglo pasado, personas de todo el mundo se preguntaron cómo actuar desde sus países para acabar con el apartheid. La principal respuesta fue el BDS (Boicot, Desinversión y Sanciones) [9], una manera de presión para que se cumpliese con la legalidad internacional y se preservasen los derechos fundamentales de la población sudafricana no blanca. El BDS contribuyó a que el régimen de apartheid cayese. En 2005, más de 170 organizaciones palestinas llamaron a la comunidad internacional para que, siguiendo el ejemplo de lo ocurrido en Sudáfrica, se aplicase el BDS a Israel. Desde entonces, se organiza desde numerosos territorios de todo el mundo y se aplica en diversos ámbitos: económico, institucional, sindical, cultural-deportivo y académico. La iniciativa tiene éxitos cada semana (hace varios días el principal sindicato del Reino Unido e Irlanda, Unite, se adhirió al BDS [10]) y crece rápidamente. Estrategias similares ya fueron puestas en práctica por otro referente humano fundamental: Mahatma Gandhi. Igualmente, en los últimos años el BDS a Israel ha sido respaldado por el científico Stephen Hawking, el Premio Nobel Desmond Tutu o el fallecido Stéphane Hessel, que participó en la redacción de la Declaración Universal de los Derechos Humano después de haber sobrevivido al campo nazi de Buchenwald [11]. 


En la actualidad, puede considerarse que el BDS es la máxima esperanza internacional para el pueblo palestino, unido a la difusión de todo lo que le concierne y al que no sean silenciadas las voces de quienes se oponen a su desaparición. Por último, conviene recordar las palabras del compañero Iván Prado, director del Festiclown y portavoz de Pallasos en Rebeldia, quien afirmó que “Palestina es hoy, más que nunca, el lugar del mundo donde la humanidad más se juega el poder seguir considerándose eso mismo, humanidad". Estos días, mientras las bombas caen sobre Gaza, podemos demostrar que seguimos siendo seres humanos.


Notas: [1] “Mossos a Israel. Cursos de repressió. #TestedInCombat” (https://www.youtube.com/watch?v=IcmlclCUDiY); http://negocisocults.org/tested-in-combat, consultado el 14/07/2014.
[2] Ferran IZQUIERDO BRICHS: “Sionismo y separación étnica en Palestina durante el Mandato británico: la defensa del trabajo judío”, Scripta Nova: Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 10 (2006), http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-227.htm; e ÍD.: “Las raíces del apartheid en Palestina: La judaización del territorio durante el Mandato británico”, Scripta Nova: Revista electrónica de geografía y ciencias sociales, 11 (2007), http://www.ub.edu/geocrit/sn/sn-246.htm, consultado el 14/07/2014.
[3] Ellen L. FLEISCHMANN: “The Emergence of the Palestinian Women's Movement, 1929-39”, Journal of Palestine Studies, vol. XXIX, 3 (2000), pp. 16-32. 
[4] http://boicotisrael.net/bds/1300-yonocomproapartheid-10-anos-la-haya-muro/, consultado el 14/07/2014.
[5] Citado por Andrew James CLARNO: The empire’s new walls: Sovereignty, neo-liberalism, and the production of space in post-apartheid South Africa and post-Oslo Palestine/Israel, Tesis doctoral, Universidad de Michigan, 2009, p. 66.
[6] Citado por Hirsh GOODMAN: Let me create a paradise, God said to himself: A Journey of Conscience from Johannesburg to Jerusalem, Cambridge (MA), Perseus Book Group, 2005, p. 78.
[7] Ben WHITE: Israeli Apartheid: A Beginner’s Guide, Londres-Nueva York, 2009, pp. 1-93.
[8] “Israel, culpable de genocidio”, Rebelión, 27/11/2013, http://www.rebelion.org/noticia.php?id=177368, consultado el 14/07/2014.
[9] http://www.bdsmovement.net/, consultado el 14/07/2014. [10] http://www.alternativenews.org/english/index.php/features/economy-of-the-occupation/8270-british-trade-union-unite-joins-bds-campaign, consultado el 14/07/2014. [11] Luz GÓMEZ GARCÍA (ed.): BDS por Palestina: el boicot a la ocupación y el apartheid israelíes, Madrid, Editorial Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, 2014.
 Jorge Ramos Tolosa es investigador del Departamento de Historia Contemporánea de la Universitat de València y especialista en Palestina e Israel. @JorgeRTolosa Pequeña Gran Superpotencia y El Ágora han publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

12/7/14

GAZA: DE NUEVO, LA BARBARIE


Gaza: de nuevo, la barbarie

Editorial 

 Con el pretexto de frenar los ataques con misiles de fabricación casera lanzados contra su territorio desde la franja de Gaza, Israel inició ayer una nueva ofensiva bélica que cobró sus primeras 22 bajas mortales –siete niños y 10 civiles, entre ellos– y unos 150 heridos en ese devastado territorio de 360 kilómetros cuadrados en el que viven casi dos millones de palestinos. Los antecedentes inmediatos del castigo militar en curso contra Gaza empiezan con la suspensión unilateral, por parte del gobierno que encabeza Benjamin Netanyahu, de las negociaciones de paz (27 de abril), tras el acuerdo entre Fatah (partido del presidente Mahmoud Abbas, que gobierna en las porciones de Cisjordania que no han sido anexadas por Israel) y la organización fundamentalista Hamas (que controla la franja) de conformar un gobierno de unidad nacional (2 de abril). En mayo, dos jóvenes palestinos fueron asesinados a tiros por efectivos del régimen de Tel Aviv y al mes siguiente éste ordenó la construcción de centenares de viviendas para israelíes en la Cisjordania ocupada. Días más tarde, tres muchachos israelíes fueron secuestrados y asesinados cerca de Hebrón. En la búsqueda de los plagiados, los ocupantes apresaron a centenares de cisjordanos y asesinaron a otros dos. Tras el hallazgo de los cadáveres de los secuestrados, el gobierno israelí bombardeó Gaza y un día más tarde, el 3 de julio, un grupo israelí plagió y quemó vivo a un adolescente palestino en Jerusalén. Hamas replicó lanzando decenas de cohetes desde Gaza hacia diversos puntos del territorio israelí. Un correlato fundamental de la escalada es el pleito entre Netanyahu y su ministro del Exterior, el ultraderechista Avigdor Lieberman, quien ha exigido incrementar la agresividad de las respuestas de Tel Aviv al secuestro de los jóvenes en Hebrón y a los lanzamientos de misiles caseros. Tras varias semanas de contención, el primer ministro, acaso para no verse rebasado por la derecha, ordenó a las fuerzas militares de Tel Aviv que quitaran los guantes de seda, y dio inicio a esta nueva oleada de bombardeos indiscriminados contra la población de Gaza. El hecho es que, con independencia de los vericuetos políticos, el régimen de Tel Aviv ha vuelto a lanzar su aparato militar, uno de los más mortíferos del mundo, contra una población de refugiados miserables, confinados en Gaza a consecuencia del despojo de tierras palestinas perpetrado por Israel desde 1948, cercados y bloqueados de manera permanente. 


Aunque los ataques a civiles son inadmisibles, no es difícil entender que en esa situación exasperante muchos palestinos no tengan otro horizonte que fabricar cohetes artesanales y dispararlos a ciegas sobre el territorio israelí. Esas agresiones, que han causado decenas de muertos en tres lustros, no justifican, sin embargo, las desproporcionadas venganzas israelíes con aviones bombarderos, helicópteros de ataque y tanques de guerra. En 2012 el gobierno de Israel mató a unos 170 palestinos –hombres, mujeres y niños– en ocho días de bombardeos sobre Gaza. En 2008 lanzó la operación Plomo fundido sobre la franja, y en el curso de 22 días provocó cerca de mil 400 muertes, en su mayoría civiles. Hoy, la comunidad internacional debe movilizarse para frenar la barbarie en curso contra los palestinos de Gaza y presionar a ambos bandos a que vuelvan a la mesa de negociaciones. Los lanzamientos de cohetes desde Gaza no podrán ser frenados con más baños de sangre. Éstos, por el contrario, sembrarán y atizarán los rencores históricos y provocarán más acciones desesperadas de los despojados. Es necesario encauzar el conflicto hacia la única solución justa y permanente posible que permita a ambas naciones coexistir en paz: la restauración de las fronteras israelíes de 1967, el retiro de los asentamientos judíos en territorios árabes, la conformación de un Estado palestino en la totalidad de Cisjordania y en Gaza, así como el establecimiento de un estatuto internacional para Jerusalén. 


28/4/14

10 PREGUNTAS

Licenciado Enrique Peña Nieto
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
Presente
Ante todo le agradezco sus mensajes de felicitación por el éxito y los reconocimientos otorgados a mi película Gravity.
Quiero también aprovechar la ocasión para plantearle una preocupación que comparto, estoy seguro, con muchos mexicanos.
Me refiero a la reforma energética.
Al ser entrevistado por León Krauze el 26 de febrero, usted afirmó que yo no estaba bien informado sobre la reforma energética en nuestro país.
Y agregó usted: …en México no han faltado los grupos que en oposición a estas reformas han generado desinformación y de ahí que algunos lleguen a comprar (estos argumentos) o, con no suficiente información, simplemente no conozcan el alcance y el sentido de las reformas.
Mi falta de información no es atribuible a grupos en oposición que han generado desinformación. La razón es más simple: el proceso legislativo y democrático de estas reformas fue pobre y careció de una discusión profunda, y la difusión de sus contenidos se dio en el contexto de una campaña propagandística que evadió el debate público. No estoy informado porque el gobierno que usted encabeza no ha compartido conmigo –con nosotros, los mexicanos– elementos indispensables para entender el alcance y el sentido de las reformas.
Dice usted en la misma entrevista que …las reformas son reconocidas en el mundo porque saben que la instrumentación de estas reformas permitirán que México crezca económicamente y tenga mejores condiciones sociales. Ese argumento no me sorprende pero tampoco me convence. Es natural que una reforma energética (en un país que ha tenido esos bienes nacionalizados) cause regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de este reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país. Y no me mal entienda: celebro el júbilo de medio mundo siempre y cuando el principal beneficiado –económica y socialmente– sea mi país, sus ciudadanos y que su medio ambiente sea respetado a cabalidad.
La Reforma Energética y petrolera es la más profunda y trascendente que México ha tenido en décadas. Simple y sencillamente se ha cambiado el paradigma del desarrollo nacional. En el entendimiento de que el Congreso está por recibir su iniciativa sobre las leyes secundarias a esta reforma, me permito pedir a usted que nos informe sobre el sentido y alcance de la reforma. No lo hago como experto pero sí como un ciudadano preocupado por el destino en México. Y lo hago desde la más absoluta independencia política.
Sé que se trata de un tema vasto. Por eso he formulado 10 preguntas cuyas respuestas podrían disipar algunas dudas sobre la reforma.
1 ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la Reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?
2 ¿Qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Qué medidas se tomarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad en caso de derrames o desastres?
3 Los hidrocarburos son recursos no renovables y su impacto en el medio ambiente es enorme. ¿Existen planes para desarrollar tecnologías e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país?
4 De la reforma aprobada derivarán contratos multimillonarios. En un país con un estado de derecho tan endeble (y muchas veces inexistente) como el nuestro, ¿cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?
5 Las trasnacionales petroleras en el mundo tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?
6 ¿Con qué herramientas regulatorias cuenta el gobierno mexicano para evitar que se impongan las prácticas de depredación que puedan cometer las empresas privadas que participarán en el sector?
7 ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?
8 Si Pemex aportó durante 70 años más de la mitad del presupuesto federal (con el que se construyó la infraestructua nacional, se sostuvo la educación y los servicios de salud gratuitos), ahora que el aporte del petróleo no irá directamente de Pemex a las arcas, ¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?
9 ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen a la expansión de la burocracia sino que lleguen al propietario original de esos recursos, que es el pueblo mexicano?
10 Dos experiencias desastrosas permanecen en la memoria de los mexicanos: la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años 70) y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores.
¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas. ¿Cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?
Le agradezco la atención a esta carta.
Quedo, junto con muchos mexicanos, en espera de su respuesta.
Respetuosamente,
Alfonso Cuarón.