12/7/14

GAZA: DE NUEVO, LA BARBARIE


Gaza: de nuevo, la barbarie

Editorial 

 Con el pretexto de frenar los ataques con misiles de fabricación casera lanzados contra su territorio desde la franja de Gaza, Israel inició ayer una nueva ofensiva bélica que cobró sus primeras 22 bajas mortales –siete niños y 10 civiles, entre ellos– y unos 150 heridos en ese devastado territorio de 360 kilómetros cuadrados en el que viven casi dos millones de palestinos. Los antecedentes inmediatos del castigo militar en curso contra Gaza empiezan con la suspensión unilateral, por parte del gobierno que encabeza Benjamin Netanyahu, de las negociaciones de paz (27 de abril), tras el acuerdo entre Fatah (partido del presidente Mahmoud Abbas, que gobierna en las porciones de Cisjordania que no han sido anexadas por Israel) y la organización fundamentalista Hamas (que controla la franja) de conformar un gobierno de unidad nacional (2 de abril). En mayo, dos jóvenes palestinos fueron asesinados a tiros por efectivos del régimen de Tel Aviv y al mes siguiente éste ordenó la construcción de centenares de viviendas para israelíes en la Cisjordania ocupada. Días más tarde, tres muchachos israelíes fueron secuestrados y asesinados cerca de Hebrón. En la búsqueda de los plagiados, los ocupantes apresaron a centenares de cisjordanos y asesinaron a otros dos. Tras el hallazgo de los cadáveres de los secuestrados, el gobierno israelí bombardeó Gaza y un día más tarde, el 3 de julio, un grupo israelí plagió y quemó vivo a un adolescente palestino en Jerusalén. Hamas replicó lanzando decenas de cohetes desde Gaza hacia diversos puntos del territorio israelí. Un correlato fundamental de la escalada es el pleito entre Netanyahu y su ministro del Exterior, el ultraderechista Avigdor Lieberman, quien ha exigido incrementar la agresividad de las respuestas de Tel Aviv al secuestro de los jóvenes en Hebrón y a los lanzamientos de misiles caseros. Tras varias semanas de contención, el primer ministro, acaso para no verse rebasado por la derecha, ordenó a las fuerzas militares de Tel Aviv que quitaran los guantes de seda, y dio inicio a esta nueva oleada de bombardeos indiscriminados contra la población de Gaza. El hecho es que, con independencia de los vericuetos políticos, el régimen de Tel Aviv ha vuelto a lanzar su aparato militar, uno de los más mortíferos del mundo, contra una población de refugiados miserables, confinados en Gaza a consecuencia del despojo de tierras palestinas perpetrado por Israel desde 1948, cercados y bloqueados de manera permanente. 


Aunque los ataques a civiles son inadmisibles, no es difícil entender que en esa situación exasperante muchos palestinos no tengan otro horizonte que fabricar cohetes artesanales y dispararlos a ciegas sobre el territorio israelí. Esas agresiones, que han causado decenas de muertos en tres lustros, no justifican, sin embargo, las desproporcionadas venganzas israelíes con aviones bombarderos, helicópteros de ataque y tanques de guerra. En 2012 el gobierno de Israel mató a unos 170 palestinos –hombres, mujeres y niños– en ocho días de bombardeos sobre Gaza. En 2008 lanzó la operación Plomo fundido sobre la franja, y en el curso de 22 días provocó cerca de mil 400 muertes, en su mayoría civiles. Hoy, la comunidad internacional debe movilizarse para frenar la barbarie en curso contra los palestinos de Gaza y presionar a ambos bandos a que vuelvan a la mesa de negociaciones. Los lanzamientos de cohetes desde Gaza no podrán ser frenados con más baños de sangre. Éstos, por el contrario, sembrarán y atizarán los rencores históricos y provocarán más acciones desesperadas de los despojados. Es necesario encauzar el conflicto hacia la única solución justa y permanente posible que permita a ambas naciones coexistir en paz: la restauración de las fronteras israelíes de 1967, el retiro de los asentamientos judíos en territorios árabes, la conformación de un Estado palestino en la totalidad de Cisjordania y en Gaza, así como el establecimiento de un estatuto internacional para Jerusalén. 


28/4/14

10 PREGUNTAS

Licenciado Enrique Peña Nieto
Presidente de los Estados Unidos Mexicanos
Presente
Ante todo le agradezco sus mensajes de felicitación por el éxito y los reconocimientos otorgados a mi película Gravity.
Quiero también aprovechar la ocasión para plantearle una preocupación que comparto, estoy seguro, con muchos mexicanos.
Me refiero a la reforma energética.
Al ser entrevistado por León Krauze el 26 de febrero, usted afirmó que yo no estaba bien informado sobre la reforma energética en nuestro país.
Y agregó usted: …en México no han faltado los grupos que en oposición a estas reformas han generado desinformación y de ahí que algunos lleguen a comprar (estos argumentos) o, con no suficiente información, simplemente no conozcan el alcance y el sentido de las reformas.
Mi falta de información no es atribuible a grupos en oposición que han generado desinformación. La razón es más simple: el proceso legislativo y democrático de estas reformas fue pobre y careció de una discusión profunda, y la difusión de sus contenidos se dio en el contexto de una campaña propagandística que evadió el debate público. No estoy informado porque el gobierno que usted encabeza no ha compartido conmigo –con nosotros, los mexicanos– elementos indispensables para entender el alcance y el sentido de las reformas.
Dice usted en la misma entrevista que …las reformas son reconocidas en el mundo porque saben que la instrumentación de estas reformas permitirán que México crezca económicamente y tenga mejores condiciones sociales. Ese argumento no me sorprende pero tampoco me convence. Es natural que una reforma energética (en un país que ha tenido esos bienes nacionalizados) cause regocijo en los mercados, pero es ingenuo pensar que el fondo de este reconocimiento sea el crecimiento de nuestro país. Y no me mal entienda: celebro el júbilo de medio mundo siempre y cuando el principal beneficiado –económica y socialmente– sea mi país, sus ciudadanos y que su medio ambiente sea respetado a cabalidad.
La Reforma Energética y petrolera es la más profunda y trascendente que México ha tenido en décadas. Simple y sencillamente se ha cambiado el paradigma del desarrollo nacional. En el entendimiento de que el Congreso está por recibir su iniciativa sobre las leyes secundarias a esta reforma, me permito pedir a usted que nos informe sobre el sentido y alcance de la reforma. No lo hago como experto pero sí como un ciudadano preocupado por el destino en México. Y lo hago desde la más absoluta independencia política.
Sé que se trata de un tema vasto. Por eso he formulado 10 preguntas cuyas respuestas podrían disipar algunas dudas sobre la reforma.
1 ¿Cuándo bajarán los precios del gas, gasolina, combustóleo y energía eléctrica? ¿Qué otros beneficios tangibles se esperan de la Reforma? ¿Cuál es el cronograma de esos beneficios?
2 ¿Qué afectaciones específicas habrá al medio ambiente con prácticas de explotación masiva? ¿Qué medidas se tomarán para protegerlo y quién asumirá la responsabilidad en caso de derrames o desastres?
3 Los hidrocarburos son recursos no renovables y su impacto en el medio ambiente es enorme. ¿Existen planes para desarrollar tecnologías e infraestructuras de energía alternativa en nuestro país?
4 De la reforma aprobada derivarán contratos multimillonarios. En un país con un estado de derecho tan endeble (y muchas veces inexistente) como el nuestro, ¿cómo podrán evitarse fenómenos de corrupción a gran escala?
5 Las trasnacionales petroleras en el mundo tienen tanto poder como muchos gobiernos. ¿Qué medidas se tomarán para evitar que el proceso democrático de nuestro país quede atrapado por financiamientos ilícitos y otras presiones de los grandes intereses?
6 ¿Con qué herramientas regulatorias cuenta el gobierno mexicano para evitar que se impongan las prácticas de depredación que puedan cometer las empresas privadas que participarán en el sector?
7 ¿Cómo asegurar que la reforma incremente la productividad de Pemex si no se enfrenta el problema de la corrupción dentro del sindicato?
8 Si Pemex aportó durante 70 años más de la mitad del presupuesto federal (con el que se construyó la infraestructua nacional, se sostuvo la educación y los servicios de salud gratuitos), ahora que el aporte del petróleo no irá directamente de Pemex a las arcas, ¿cómo se cubrirá dicho presupuesto?
9 ¿Cómo asegurar que las utilidades no se canalicen a la expansión de la burocracia sino que lleguen al propietario original de esos recursos, que es el pueblo mexicano?
10 Dos experiencias desastrosas permanecen en la memoria de los mexicanos: la quiebra de 1982 (luego del dispendio, la ineptitud y la corrupción que caracterizó el manejo de la riqueza petrolera de los años 70) y las reformas discrecionales y opacas de tiempos de Salinas de Gortari, buenas para las manos privadas pero dudosas para los consumidores.
¿Qué nos garantiza que esas experiencias, que han ahondado los abismos sociales, no se repitan? Usted y su partido cargan con la responsabilidad histórica de estas reformas. ¿Cree realmente que el Estado mexicano tiene los instrumentos para llevarlas a cabo con eficacia, sentido social y transparencia?
Le agradezco la atención a esta carta.
Quedo, junto con muchos mexicanos, en espera de su respuesta.
Respetuosamente,
Alfonso Cuarón.

¡GRACIAS GABO!